19-09-2001. 1ª parte del análisis EXTRA de la semana (alargada) del 10 al 17 de septiembre de 2001 del Servicio analítico-informativo de la RED VASCA ROJA.
AHORA LOS YANQUIS SE HAN ENTERADO DE LO QUE ES TENER FAMILIARES “DESAPARECIDOS”. El “cowboy” imbécil, la “licencia para matar” y la declaración de “guerra sucia”. Ahora quizá los yanquis podrían enterarse de que estaban haciendo la guerra (SUCIA) a casi todo el mundo. MENTIRAS, FALSIFICACIONES Y LA DIALÉCTICA DE LOS FACTORES OBJETIVOS Y SUBJETIVOS: sobre el ataque del 11 de septiembre o cuando Noam Chomsky y gentes tan serias y militantes como él (y por supuesto muchos desnortados) mean fuera del tiesto. ESTRAMBOTE: LOS GROTESCOS GOBERNANTES FACHAS DE ESPAÑA QUE SE APUNTAN A CUALQUIER BOMBARDEO.
El feroz invento es de la derecha españolista navarra que, como varias veces he advertido, es la que tiene el récord mundial de ser la más asesina del planeta porque fue la que en el verano de 1936 asesinó al mayor porcentaje de la población total alcanzado nunca en operaciones similares (un mínimo de 2.789 anarquistas, comunistas, nacionalistas vascos y socialistas asesinados en 168 valles y localidades navarras con una población de 305.366 habitantes, ES DECIR EL 0,91% DEL TOTAL DE LA POBLACIÓN). El invento consiste en que a una gran parte de esos asesinados se les hizo DESAPARECER.
Sabemos lo del invento porque sabemos lo que el juez instructor militar don José Martínez Oyaga contestó ese brutal verano navarro de 1936 a Pedro Zapatero (de Iruñea), que protestaba porque seguían publicándose edictos de reclamación de su hermano José Zapatero con amenaza de declararle prófugo cuando hacía semanas que le habían fusilado en la Bardena. Le contestó diciéndole: "¡EN LA ESPAÑA NACIONAL NO SE HA FUSILAU A NADIE! Se ha fusilau en la de usted. ¡Aquí son DESAPARECIDOS!".
(Los datos y el relato están publicados en el imprescindible trabajo de investigación que se titula Navarra 1936 "De la esperanza al terror", 2 tomos. Edición del autor (ALTAFFAYLLA KULTUR TALDEA), Tafalla, 1986. Siendo coordinadores de la investigación y redactores del libro Jose Mari Esparza, Mari Jose Ruiz y Juan Carlos Berrio. La cantidad es un mínimo, el de los asesinados de quienes SE HA CONOCIDO el nombre, apellidos, fecha de nacimiento y defunción, nombre de padres y esposa, nº de hijos, profesión, en muchos casos acta de defunción)
Justifico mi atribución a la derecha españolista navarra del récord mundial de asesinatos en porcentaje sobre la población total afectada. Recuérdese por ejemplo la ejecutoria de los "milicos" argentinos que dieron el golpe de marzo de 1976 y desde ese momento asesinaron a mansalva hasta 1983. Esos a cuya cúpula dio la comunión y la bendición el Santo Papa de Roma en su viaje apostólico a la Argentina. Esos a quienes asesoró para el pogromo de rojos "enemigos del alma argentina" el Nuncio de Su Santidad. Esos que, como hizo al comenzar el golpe el Almirante Mendia arengando a sus oficiales en Puerto Belgrano, presumían de que "contamos con el beneplácito de la Iglesia". Esos que también contaron con capellanes católicos que "confortaban" a los asesinos conmocionados por el duro trabajo de tirar vivos (y drogados) desde aviones al océano a revoltosos y revolucionarios (Montoneros, ERP, sindicalistas, etc.), familiares de revoltosos y revolucionarios, amigos de revoltosos y revolucionarios, vecinos de revoltosos y revolucionarios o simplemente gente "que pasaba por allí". Si esos "milicos" hubieran alcanzado el nivel asesino de la derecha españolista navarra habrían tenido que matar no a la bárbara cantidad de los treinta mil compatriotas que se les calculan sino ¡A DOSCIENTOS SESENTA Y DOS MIL!
En definitiva: que ha habido gente que asesinara a un mayor número que la derecha españolista navarra. Pero no a tanta proporción de una población en tan poco tiempo (unos escasos meses de 1936).
Hitler reinventó (o copió a partir de los informes de los nazis que brujuleaban por Iruñea en 1936-1937) el atroz invento de la DESAPARICIÓN. Naturalmente para crear terror. La orden se dio por escrito primero en el Decreto de 1941 Nach Und Nebel (Noche y Niebla). Luego, y contra otros objetivos, por las ordenes de Diciembre de 1941 y Febrero de 1942 del Mariscal alemán Wilhelm Keitel en las que se imponía el desconocimiento del paradero de los detenidos y del hecho de su muerte como forma de crear más terror en la población rusa al tomar represalias contra la acción de guerrilleros.
Esa técnica brutal de la "desaparición" la aprendieron luego los militares argentinos y chilenos (y los guatemaltecos que con una población cuatro veces inferior a la argentina les superaron en "desaparecidos": 38.000 y los de muchos otros pueblos explotados por los yanquis) enseñada por instructores militares yanquis. En la Escuela militar yanqui (Army School of the Americas, en Panamá). Que la enseñaba con el asesoramiento de los asesinos y genocidas alemanes nazis rescatados y reclutados por los Estados Unidos al final de la II Guerra Mundial para "aprovechar" sus habilidades y su experiencia anticomunista.
Traigo todo esto a colación para subrayar uno de los efectos del acto de guerra del martes 11 de septiembre de 2001 contra los Estados Unidos. Porque ahora, como consecuencia de ese ataque, el pueblo estadounidense está enterándose, por padecerlo en carne propia, de los sufrimientos que su bloque de clases dirigente ha venido causando a tantos y tantos pueblos (argentinos, chilenos, guatemaltecos, salvadoreños y tantos y tantos otros) por la acción criminal de sus militares bestializados por su entrenamiento en la Escuela de las Américas del Ejército de los Estados Unidos.
Ahora, como nos muestran los telediarios, los yanquis se han enterado de lo que significa el feroz término "desaparecidos". De lo que significa andar a cuestas con la foto del marido, del hijo, de la esposa, de la hija y con la angustia del desconocimiento de su situación. De lo que significa recorrer uno tras otro los hospitales, preguntar, indagar, suplicar un dato, una información. Ahora entienden lo que han venido sufriendo las y los militantes de organizaciones como las Madres de Plaza de Mayo o H.I.J.O.S.
Sí. Ahora los yanquis se han enterado de lo significa hacer a la gente lo que sus Gobiernos han venido haciéndole (tener familiares "desaparecidos").
También es posible aunque más difícil, por el control que su falsificador sistema "desinformativo" tiene sobre sus mentes alienadas, es que los yanquis se enteren ahora de que hace ya mucho tiempo que están en guerra (y "guerra sucia" además) contra la inmensa mayoría de la población del planeta. Voy a tratar aquí con algún detalle este crucial asunto. Pero antes, como necesaria introducción, tengo que hablar del "cowboy" imbécil, de la "licencia para matar" y de la "guerra sucia".
Al comienzo de este análisis expliqué que alargaba la semana a la que se refiere al lunes 17 porque durante ese día se produjeron hechos significativos. Uno de ellos fue la declaración hecha a la prensa por el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, durante su visita al ala derrumbada del Pentágono. Preguntado sobre si quería la muerte de Bin Laden, a quien Washington considera el "principal sospechoso" del ataque del 11 de septiembre contra Estados Unidos, Bush dijo:
"Quiero justicia. Y hay un viejo lema del Oeste que dice: 'Se busca, vivo o muerto'".
Bush añadió que advertía al régimen talibán afgano de que tome "en serio" la petición estadounidense de que entreguen a Osama Bin Laden y de que será considerado responsable por ayudar a "este terrorista escondido en Afganistán". Dijo: "Vamos a encontrar a esos malvados, a esos bárbaros que atacaron a nuestro país, y tendrán que responder por sus actos, y aquellos que los albergan responderán por sus actos, quienes creen que pueden suministrarle refugios seguros responderán por sus actos, la gente que los alimenta responderá por sus actos, y los Talibán deben tomar mis declaraciones en serio".
Bush se mostró así como el "cowboy" imbécil que es. Y, no es paradoja, al hacerlo cumplió a la perfección con el papel para el que el complejo militar-industrial yanqui (el auténtico poder en Estados Unidos y en el mundo) le ha sentado (mediante un evidente y notorio "pucherazo") en la Sala Oval de la Casa Blanca.
Que Bush es un imbécil incompetente con gravísimas carencias de conocimientos elementalmente necesarios para su cargo (por ejemplo de Geografía, no digamos ya de Historia o politología) no necesita demostración. Es una evidencia. Tampoco es una novedad que sea así un Presidente de U.S.A. (recuérdese al Reagan a quien había que comprimirle cualquier informe en un folio porque un texto más largo no le cabía en el cerebro). Pese a la inmensa cantidad de poder que aparentemente acumulan, los presidentes de U.S.A. han sido con mucha frecuencia meros peleles, meros mascarones de proa, meros "locutores" de un grupo de presión (Reagan fue un éxito como Presidente por su entrenamiento como –mal- actor y sobre todo como locutor durante muchos años de anuncios para la General Electric).
Son títeres del grupo de presión que se llevó el gato al agua en el previo proceso (muy restringido) de designación del candidato que "tenía" que ser elegido por la escasa mitad de los yanquis que suelen votar. Y que ese grupo de presión hace elegir incluso, como ha sucedido en el caso de Bush, dando el "pucherazo" que sea necesario.
También es una evidencia que Bush es un "cowboy". En cuerpo y alma. Un cowboy imbécil. Como todos los cowboys. Porque el cowboy gringo es el paradigma del (peligrosísimo) imbécil planetario. Tengo publicadas hace años unas líneas sobre la imbécil cosmovisión del cowboy. Éstas:
"Ver la Tierra desde el espacio, verla como la nave espacial con provisiones limitadas que es, puede y debe ayudar a la Humanidad a entender que, para sobrevivir, tiene que dejar de comportarse como un cowboy y empezar a hacerlo como un astronauta. El cowboy, imbécil e ignorante, cree que la Tierra es infinita, ilimitada, inagotable. Mata bisontes, focas, ballenas, peces, corta y quema árboles, ensucia y contamina ríos y lagos y tierras insensata, continua e irreflexivamente como si fueran inagotables hasta que extermina aquellos seres vivos y se queda sin agua potable o tierra fértil. El astronauta, por el contrario, sabe que tiene que reciclar su orina para poder beber agua. Y lo hace."
Cuando escribí eso me faltó añadir que el cowboy es también, históricamente, un genocida compulsivo. Entregado intensiva y ferozmente a la tarea de la eliminación física de los indígenas pre-existentes en el territorio que se dedica a usurpar, precisamente como condición "necesaria" para esa usurpación.
Sucede que los cowboys son las raíces del "macizo de la raza" yanqui. Que los cowboys son los antepasados ilustres de los "gringos viejos". De quienes pueden presumir de contar en su familia ocho generaciones de "blancos" en U.S.A. frente a los recién llegados de la actual riada chicana o frente a la antigua afroamericana. Los cowboys son la estirpe, el linaje de esos "gringos viejos" entre los cuales
De diez cabezas, nueve
embisten y una piensa.
Los cowboys son la cifra, la clave, el santo y seña del "macizo de la raza" yanqui. De
Esa U.S.A. interior que ora y bosteza
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa U.S.A. interior que ora y embiste,
cuando se digna usar de la cabeza.
Aún más. Los cowboys, potenciados y mitificados hasta el infinito por la potentísima máquina alienadora del cine y la televisión yanquis, son el MITO fundante de los Estados Unidos. El MITO fundiente de los inmigrantes en el "crisol de etnias" que U.S.A. presume ser.
Y la hegemonía del cine estadounidense ha extendido por el planeta el mito del cowboy como paradigma del héroe en la Era de los Estados Unidos, gracias a la cantidad de películas de ese tema producidas y gracias a la excelsa calidad cinematográfica de bastantes de ellas. (Yo mismo, antiyanqui convencido pero cinéfilo devoto, guardo admiración y aprecio por filmes tan políticamente deleznables como La diligencia, Duelo al sol, o Centauros del desierto que sé constituyen parte inseparable de mi formación estética).
Es por todo esto por lo que antes dije que Bush, al portarse como el cowboy imbécil que es editando verbalmente un cartel de "Se busca" para Bin Laden, estaba cumpliendo muy bien el papel para desempeñar el cual le ha elegido el complejo militar-industrial yanqui. Lanzó el mensaje que ese complejo militar-industrial quería que lanzara y de la forma más adecuada para lanzarlo. Después de que Bush lanzara su exabrupto ("Se busca. Vivo o muerto") el mundo supo que los Estados Unidos preparan un linchamiento "ejemplar". Supo que han substituido el Derecho Internacional por la Ley de Lynch.
Concomitantes y complementarios de ese hecho fueron otros conocidos o sucedidos también el lunes 17. Por ejemplo las declaraciones del Vicepresidente de los Estados Unidos Dick Cheney (el "listo" y sabihondo que el complejo militar-industrial ha colocado para que marque y enderece al "tonto" e ignorante Bush) ante la NBC del domingo 16 estableciendo que el objetivo último es "desmontar la red terrorista sobre la que caerá toda la cólera de América".
Cheney aseguró que "Estamos ante una lucha que va a ser el objetivo prioritario de Estados Unidos en el futuro". Añadiendo que "No tengo la menor duda de que Bin Laden y su organización tuvieron un papel importante en los ataques. Tenemos la total seguridad de que es el primer sospechoso... Pero eso no significa que no haya otros implicados". Explicando que la batalla se dará "a una red de terroristas que se encuentran entre Egipto y Uzbekistán". Identificando, por ejemplo, por primera vez al grupo egipcio Yihad Islámica entre sus objetivos.
Aún más importante fue la explícita apuesta por la "licencia para matar" y la explícita declaración de "GUERRA SUCIA" que hizo Cheney (NO SE OLVIDE: QUE HIZO EL VICEPRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS)
Cheney dijo que "Necesitamos tener en plantilla a personajes desagradables. Si sólo trabajamos con agentes buenos, agentes oficiales, no vamos a saber nunca qué están haciendo los malos. Éste es un negocio sucio, peligroso, perverso; tenemos que movernos en ese escenario". Añadiendo que "Vamos a volver a analizar de qué manera trabajamos y con qué gente, pero puede que nos haga falta meter en nómina, en el lado oscuro, a algunos individuos muy indeseables".
Y el lunes 17 unos "respetabilísimos" senadores U.S.A. lo dijeron todavía más claro. El senador Richard Shelby, vicepresidente del Comité de Inteligencia, se preguntaba: "Si supiéramos que Osama Bin Laden está en la ciudad X, podemos bombardear y a todos nos parecerá bien. ¿Cuál es la diferencia entre eso y mandar allí un comando para asesinarlo?".
El presidente de esa comisión, el republicano Bob Graham, repetía: "Si la cuestión es dar a los espías permiso para asesinar a algunas personas antes de que esas personas nos asesinen a nosotros, HAY QUE HACERLO".
Hay que subrayar que estas brutales declaraciones no significan que los Estados Unidos vaya a comenzar la práctica de asesinar a quienes considera sus enemigos. Sólo significa que va a legalizar de nuevo esa práctica. Práctica que fue muy frecuentemente realizada por la CIA en el pasado (es sabido que intentaron asesinar muchas veces a Fidel Castro) y que en 1976 fue prohibida por una orden ejecutiva del presidente Gerald Ford después de varias notorias chapuzas en Centroamérica y del evidente riesgo de que la CIA embarcara a USA en guerras abiertas no queridas como consecuencia de sus "guerras sucias". Aquella prohibición rezaba sólo para los "'asesinatos políticos"', pero los presidentes Carter y Reagan la ampliaron a cualquier tipo de homicidio. Ni Bush padre ni Clinton retocaron esa normativa, que puede ser revocada sin intervención del Senado ni de la otra Cámara.
Ahora la oleada de fascistización llega a otros aspectos y amenaza las libertades individuales en el propio territorio de USA. Supimos el lunes 17 que el Fiscal General John Ashcroft (el Ministro de Justicia USA) dijo que es "simplemente incomprensible" que el FBI y la CIA tengan que pedir permisos judiciales para "pinchar" cada número concreto de teléfono asociado a "sospechosos"'. Y que quiere una orden única que permita vigilar al individuo. Que permita pinchar tantos teléfonos como potencialmente pueda utilizar la persona investigada. Así el FBI tendría la potestad de pinchar teléfonos y escuchar conversaciones de manera casi aleatoria con la esperanza de que alguna de ellas contenga información de interés (exactamente lo que hizo el CESID en el Estado español).
John Ashcroft ha pedido al Congreso que otorgue "poderes extraordinarios" a su departamento, de forma que el FBI y la CIA, entre otras agencias, podrían saltarse trámites judiciales o burocráticos no sólo para grabar conversaciones sino también para acceder a registros bancarios, allanar domicilios de posibles sospechosos u otras operaciones requeridas en la búsqueda de los autores del ataque del día 11 y de sus cómplices alrededor del mundo.
Aún más, el jueves 14 por la noche el Senado norteamericano aprobó una serie de medidas que dan más facilidades a la policía para pinchar Internet. El Senado aprobó la Combating Terrorism Act of 2001, que permite a la policía pinchar servidores de Internet. Cuando Bush firme estas medidas cualquier fiscal de un Estado podrá ordenar, sin permiso judicial, rastrear la navegación de sospechosos o las direcciones a las que envía correo electrónico. Las policías dispondrán de 48 horas antes de comunicar la acción al juez correspondiente. La aprobación coincidió con la visita del FBI a varias compañías de acceso y servicios de Internet como AOL, Earthlink, Yahoo y Microsoft, para investigar en sus ordenadores la navegación realizada y el correo electrónico de algunos de sus usuarios. Todas colaboraron. No se ha aclarado si han aceptado instalar el famoso Carnívoro, el programa espía que antes rechazó la industria de acceso a la Red y que denunciaron los grupos de derechos civiles.
¡Atención! No se crea que estos recortes de los derechos y libertades en Estados Unidos se producen porque el presidente sea del partido republicano. El "demócrata" Clinton (al que puede llamarse "demócrata" por pertenecer al partido que así se llama, no por serlo) ya perpetró recortes semejantes durante sus mandatos. En abril de 1996 Clinton firmó una ley antiterrorista en cuya elaboración colaboró el entonces líder de la mayoría republicana en el Senado, Dole, luego candidato a la Presidencia vencido por Clinton. Ley que autoriza a usar el ejército en contra de la población civil, anulando el principio Posse Comitatus de 1878 que prohibe, en cualquier circunstancia tal uso.
Esa ley de Clinton que establecía que el HABEAS CORPUS (la llamada garantía clave de libertad en el Derecho anglosajón) podía quedar suspendido si se dice que hay un terrorista en la ciudad. Hay que darse cuenta, pues, de que la creciente fascistización de la formación social yanqui no es cuestión de que gobiernen "demócratas" o "republicanos".
Veamos otro dato del lunes 17: una encuesta de The New York Times y la CBS arroja que el 65% de los estadounidenses quiere que sus agentes secretos tengan PERMISO para buscar y ASESINAR a las personas que promueven o cometen actos terroristas. Licencia para matar. Ese es el talante democrático de la población yanqui.
Naturalmente esa encuesta TAMBIÉN significa que el 35% se opone o no apoya esa salvajada. Es importante no caer en el error de confundir a toda la población de la formación social yanqui con su corrupto y asesino régimen político y mucho menos con el siniestro complejo militar-industrial que lo hegemoniza ni con la jauría de asesinas y explotadoras empresas transnacionales capitalistas que generan la miseria, la enfermedad y la muerte evitable de miles de millones de seres humanos.
Porque el conjunto de la inmensa mayoría de la población de Estados Unidos es también víctima de su minoría explotadora y asesina, de su bloque de clases dominante, del 1% oligárquico más rico de su población.
En septiembre de 1999 supimos, gracias a cifras aportadas entonces por la Oficina de Presupuesto del Congreso USA, que los ingresos de esos dos millones setecientos mil estadounidenses más ricos equivalían al dinero que ganan los 100 millones de estadounidenses más pobres. Datos de otra investigación oficial indicaban que ese 1% posee un tercio de la riqueza total del país, y que con el 9% (sus clases aliadas y de apoyo) que completa el 10% más rico acapara los dos tercios quedándole al 90% de la población estadounidense el tercio restante.
Desde 1977 han SUBIDO un 120% los ingresos de esos 2.700.000 millonarios USA que son el 1% de su población más rica. Sin embargo, en ese período los ingresos de los más pobres SE HAN REDUCIDO en un 12%. Cuando Jimmy Carter estaba en la Casa Blanca, la media anual de ingreso de los hogares más pobres era de unos 1,55 millones de pesetas y en 1999 era de 1,36 millones de pesetas. Para los ricos yanquis las décadas de los 80 y los 90 han sido excepcionales para la multiplicación de sus ingresos En 1977, los más ricos tenían unos ingresos de media de 36,2 millones de pesetas y con Bill Clinton en la Casa Blanca subían a ser de 79,8 millones.
En definitiva, ese 10% dominante ha aumentado que en el último cuarto de siglo brutalmente su enriquecimiento empobreciendo, además de a los parias de la Tierra, a la gran mayoría de la clase obrera yanqui y miserabilizando a sus clases marginadas (casi medio centenar de millones de personas carecen de asistencia médica y un niño negro neoyorquino de Harlem tiene menos esperanza de vida al nacer que un niño negro en muchos países africanos, por ejemplo). La creciente oleada de luchas sociales en los Estados Unidos es una esperanza no sólo para los yanquis sino para todo el planeta.
No hay que olvidar, pues, que también hay explotados, marginados y parias en los Estados Unidos.
Como los hay en Europa. Acaba de comunicar la Organización Mundial de la Salud (OMS) que son más de 165 millones los europeos (el 20% de la población del continente) los que viven por debajo del umbral de la pobreza. De ellos, unos 16 millones sobrevive con menos de dos dólares (unas 390 pesetas al cambio actual) al día. Ciertamente la inmensa mayoría de esos pobres viven en la exURSS y en los países que fueron sus satélites y que han "disfrutado" con su drástico empobrecimiento de los últimos diez años las delicias del triunfante capitalismo. El martes 18 de septiembre de 2001 ha comenzado en Estocolmo una Conferencia de UNICEF que estudia como la enorme pobreza sobrevenida desde 1991, la rápida extensión del SIDA o el desempleo creciente han creado una crisis de enormes dimensiones entre los casi 150 millones de niños y jóvenes de 27 países en transición de Europa central y oriental, del Báltico y de la Confederación de Estados Independientes (casi 60 millones de niños viven en la pobreza, 18 millones de jóvenes están en paro y 700.000 sufren el SIDA). Como también hay varias decenas de millones de pobres en la próspera Unión Europea.
Pese a esa realidad de empobrecimiento y explotación en los Estados Unidos a la que me he referido, tampoco debemos esquivar el hecho de que la potencia de las herramientas de alienación del bloque de clases dominante yanqui es muy capaz de alucinar y envilecer a una parte muy grande de su población. Y de hacerla cómplice entusiasta (y "patriótica") de sus canalladas.
Es esa capacidad de alienación la que nos indica que no sucederá algo muy bueno que podría suceder como consecuencia del ataque del día 11. Porque ahora quizá la gran mayoría de los yanquis podrían enterarse de que ya hace mucho tiempo que estaban haciendo la guerra (SUCIA) a casi todo el mundo.
Si no existiera esa gigantesca, potente y eficaz maquinaria de alienación quizá el golpe recibido le hiciera preguntarse a la población de los Estados Unidos por qué se lo han dado. Y caer en la cuenta de que es mentira que su Presidente declare ahora una guerra (sucia) que los Estados Unidos ya hace muchos decenios que están realizando contra los parias de la Tierra.
Pero esa maquinaria va a seguir convenciendo a la inmensa mayoría de la población yanqui (les ha convencido ya) de que lo que sucede es que los malvados, los locos y los bárbaros les atacan sencillamente porque son malvados, porque son bárbaros y porque están locos y porque los Estados Unidos son tan magníficos y los torpes e incompetentes que no saben salir de la pobreza les tienen tanta envidia. Seguirán sin caer en la cuenta de la guerra sucia que los Estados Unidos llevan tanto tiempo haciendo.
No caerán en la cuenta, por citar un ejemplo especialmente silenciado, de que en el Líbano, ataques israelíes con armas y municiones proporcionadas por Estados Unidos y apoyados por Estados Unidos han matado en los últimos dos decenios a muy cerca de 50 mil personas.
No caerán en la cuenta de que va a hacer ahora un año que empezó la sublevación palestina y que desde entonces helicópteros Apache, bombarderos F-16 y fusiles M-16 proporcionados por los Estados Unidos han llevado a cabo el asesinato de 700 palestinos y han causado 25.000 heridos. Y de que Estados Unidos ha apoyado y defendido a Israel durante todo ese tiempo incluso usando su veto en la ONU.
No caerán en la cuenta de que su presidente anterior, Clinton, ordenó el bombardeo de Sudán con un pretexto inconsistente y destruyó la mitad de sus recursos farmacéuticos. Y asesinó a un número desconocido de personas (desconocido porque los Estados Unidos bloquearon la investigación de la ONU).
No caerán en la cuenta de que sus aviones y los ingleses llevan diez años haciendo guerra sucia, guerra ilegal, violando el Derecho internacional a Irak. A quien con el igualmente ilegal embargo le han causado ya más de un millón de víctimas. Ni caerán en la cuenta de los tres millones y medio de víctimas causadas en el Congo por una agresión fomentada por Estados Unidos. O en Colombia o en tantos y tantos otros escenarios del planeta.
No caerán en la cuenta de que, por ejemplo, las autoridades de los Estados Unidos dieron los nombres de miles de miembros del Partido Comunista de Indonesia al ejército de Djakarta para que los persiguiese y matase. (Las estimaciones del número de asesinados van de 100.000 a un millón). Y ello a pesar de que a finales del pasado mes de julio se supo que el Gobierno USA trataba de recuperar una historia oficial de sus relaciones con Indonesia, que prueba su responsabilidad en esa masacre de miles de comunistas indonesios en los años sesenta, y que incluye un cablegrama dando la orden de pago a los escuadrones de la muerte apoyados por los militares. La CIA y los responsables del Departamento de Estado se habían puesto de acuerdo el mes de mayo último para aplazar la difusión de esos textos recientemente impresos, que formaban parte de la colección ministerial de las "Relaciones exteriores de los Estados Unidos". Pero un fallo supuso que la Oficina de impresión gubernamental los distribuyera a las librerías del mundo entero. Y han sido publicados en Internet en http://www.nsarchive.org.
No caerán sobre todo en la cuenta de la guerra sucia que los Estados Unidos están realizando mediante las armas económicas de sus empresas transnacionales capitalistas y depredadoras. Que son causa de millones de muertes año tras año. Por citar un único dato particularmente doloroso: doce millones de niños menores de cinco años mueren cada año (32.900 cada día) a causa de enfermedades que se pueden evitar asociadas con la pobreza. Cerca de cuatro millones de niños menores de 5 años mueren cada año en los países más pobres por falta de vacunas que cuestan tan sólo centavos de dólar.
No caerán en la cuenta, en fin, de que esa guerra sucia que llevan decenios haciendo a los parias de la Tierra es deliberadamente querida y obscenamente proclamada por su bloque de clases dominante. Poco antes de los bombardeos contra Yugoslavia, el 28 de marzo de 1999, podía leerse esto en THE NEW YORK TIMES:
"Para que la globalización funcione, América no debe tener miedo a actuar como la superpotencia omnipotente que es. La mano invisible del mercado no funcionará nunca sin un puño oculto. McDonals no puede ser próspero sin Mc Donnel Douglas, constructor del avión F-15".-
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